Lunes 23 de Setiembre de 2019
Carina Cabo

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Los “festejos” adolescentes

 

Das pasados, previo a la finalizacin del cierre del ciclo lectivo, alumnos de una escuela de Rosario hicieron explotar una bomba casera en el hall del establecimiento y esparcieron huevos a quien pasara por el lugar. El festejo fue interrumpido por la polica y agentes de la GUM.
Otra fiesta familiar organizada por alumnos de una escuela privada para celebrar la finalizacin de clases termin con vidrios rotos, corridas y heridos .
Otro caso que se mediatiz fue el de una picarda de chicos que inundaron un tradicional teatro de  la ciudad.
Tambin es comn en esta poca del ao el enfrentamiento entre dos escuelas privadas religiosas en las cuales deben finalizar abruptamente el dictado de clases para evitar daos mayores y peores consecuencias con los ms chicos que circulan por la vereda de las mismas. Esta agresin cuerpo a cuerpo que se manifiesta en la calle, es explicitada con amenazas escritas en  las paredes de ambos edificios desde algunos meses antes.
No son casos aislados, las noticias de agresiones manifiestas se repiten  da tras da  y ao a ao.
La pregunta obligada es que dicen y/ o hacen las autoridades escolares de estas y otras tantas escuelas en la que la violencia fsica es notoria desde muchos meses antes.
Generalmente, frente al hecho consumado intentan dar una respuesta a los medios que insisten en consultar respecto de la noticia. Algunas instituciones lo hacen y salen airosas con las explicaciones del caso, buscando las causas ms all de la escuela en s: no estaban en horario escolar, se encontraban fuera del establecimiento, estaban bajo la tutela de los padres, son incidentes que se repiten ao a ao, la culpa es del sistema que no tiene lmites, etc.
Quienes intentan buscar al culpable, sealan que la familia ha perdido el rol de formadora y algunos otros sealan que los maestros de aos anteriores no han sabido trabajar los valores en el aula que permitieran tener jvenes con criterio.
Sin embargo, ms all de la justificacin real de cada caso, habra que pensar  cmo solucionar  de antemano y evitar estos incidentes, pero fundamentalmente la institucin escuela debera hacerse cargo de los nios y adolescentes que hoy las circulan, quizs muy diferentes a los chicos y jvenes de algunas dcadas atrs.
No cabe dudas que la escuela ya no es lo que era. En palabras de Diego Sztulwark: se ha convertido en un objeto incmodo, esta incomodidad se acenta en la falta de estrategias de reflexin que logren captar la magnitud de las causas del malestar a fin de actuar en relacin a ellas.
En la era de la fluidez, una era en que las relaciones sociales ya no nos preexisten con la solidez de la estructura,  donde todo vale, la disposicin al encuentro  se torna clave imprescindible para gestionar.
Hoy por hoy la situacin educativa no est asegurada. Hay que producirla continuamente y en condiciones extraordinariamente dificultosas. Si furamos pesimistas podramos plantear con Deleuze: Solamente se pretende gestionar la agona. Pero frente a los hechos que suceden a diario, la respuesta podra consistir en la posicin, no slo de directivos, sino tambin los docentes de trabajar una actitud de  bsqueda, en una escuela capaz de pensar y pensarse, que pueda  encontrar respuestas genuinas a cada caso particular. De all que una labor particularmente necesaria sea la de aprender a habitar la escuela, a comprometerse con el colectivo de trabajo y con los requerimientos de un proceso educativo sin garantes.
 No alcanzan las amonestaciones o suspensiones con las que las autoridades amenazan desde los medios. En palabras de Silvia Duschatsky hace falta gestionar para fundar, trabajar condiciones que produzcan una ligadura, una experiencia, un devenir. Por tanto, ser necesario replantear lo instituido, las reglas que estaban dichas de antemano a fin de pensar otras formas de estar en la escuela.
Es necesaria una gestin que parta de la realidad, de la toma de conciencia de la situacin en la que se interviene, con un posicionamiento frente al hecho educativo. Implicarse, slo eso y las respuestas surgirn en medio de las grietas.
Slo podrn ser jvenes responsables si hay adultos que intervengan con una autoridad que logre interpelarlos y les muestren posibilidades de vida.

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