Viernes 22 de Marzo de 2019
Carina Cabo

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La actitud femenina: entre ser y hacer

El lugar de la mujer de hoy

 

             Durante un largo perodo  de la historia de la humanidad, la mujer fue considerada como un mal necesario, un ser inferior, sistemticamente despreciado por los hombres. Tanto griegos como romanos y predicadores cristianos denunciaron sus vicios y la estigmatizaron como un ser tramposo y funesto. En la antigua Roma, por ejemplo, era una posesin del marido  no poda ser duea de propiedades ni de ella misma. A principios de la era cristiana eran contados los pueblos  en que las mujeres accedan al poder, como Cleopatra, reina de Egipto. Un cambio cultural e histrico muy importante empez a producirse despus de la segunda Edad Media a partir del cdigo del amor cortesano que renda culto a la dama amada y exacerbaba sus perfecciones morales y estticas.
          Aunque en los siglos XVIII y XIX es reivindicada como  madre y educadora de los nios a la que ponen en pedestal filsofos, pedagogos y poetas. Sin embargo, esta mujer, no es reconocida an como sujeto igualitario y autnomo. Si bien en  la poca victoriana la escritora Mary Wollstonecraft public el libro "Reivindicacin de los derechos de la mujer", en la que sostena que el ideal de matrimonio resida en la afinidad intelectual y en la igualdad educativa para ambos,  su lugar se limit al mbito privado y  al de esposa obediente.
          A estos dos momentos histricos sealados, Gilles Lipovetsky, filsofo francs, les llama la Primera y la Segunda mujer. Pero, seala, que est surgiendo una "Tercera mujer", que se mueve en la escena del mundo occidental, que conquist el poder de disponer de s misma, de decidir sobre su cuerpo y su fecundidad, el derecho al conocimiento y a desempear cualquier actividad. Aunque, dice el filsofo e investigador francs este cambio no significa una mutacin histrica absoluta que hace tabla rasa del pasado. "Nos equivocamos, yo incluido, seala, cuando cremos que se haba instalado un modelo de similitud de los sexos, es decir, un proceso de intercambiabilidad o de indistincin de los roles masculino y femenino"
          Hoy, segn el pensador, la libertad de gobernarse a s misma/o, que ahora se aplica indistintamente a hombres y mujeres, es una libertad que se construye siempre a partir de normas y de roles sexuales que permanecen diferenciados. Un ejemplo es la relacin prioritaria de la mujer con el mundo privado, la afectividad y los sentimientos, as como la permanencia de su rol al interior de la familia. En el terreno del amor y la seduccin, y a pesar de la revolucin sexual, esta poca no logr cambiar la posicin tradicional de las mujeres en sus aspiraciones amorosas. No obstante la cada de innumerables tabes, el sentimiento sigue siendo el fundamento privilegiado del erotismo femenino. Si bien en las maniobras de acercamiento entre los dos sexos las mujeres empezaron a tomar la iniciativa, es mucho ms discreta y selectiva que la que practican los hombres.
          El lugar predominante de la mujer en el rol familiar se mantiene no solamente a causa del peso cultural y de las actitudes egostas de los hombres, argumenta, sino porque estas tareas enriquecen sus vidas emocionales y relacionales, y dejan en su existencia una dimensin de sentido.

La mujer y el trabajo
        Sin embargo, y a pesar de la feminizacin de las carreras y del empleo, el poder econmico y poltico permanece mayoritariamente en manos masculinas. Las mujeres estn asociadas prioritariamente al polo privado de la vida y los hombres al pblico, por ende,  esto tiene consecuencias inevitables en la cuestin del poder. Si bien estamos lejos todava de una sociedad que de las mismas posibilidades a hombres y mujeres en el acceso a ste, no se debe solamente a los obstculos masculinos sino a la priorizacin que dan las mujeres a los valores privados que las vuelve refractarias a la lucha del poder por el poder.
         La nueva mujer, sugiere Lipovetsky, manifestar mayor inclinacin por puestos de responsabilidad poltica que comprometerse en luchas por grandes puestos de poder en las empresas. Aceptarn mejor sacrificar una parte importante de sus vidas privadas por causas que vehiculicen un sentido de progreso para los otros, que expresen un ideal comn, que sacrificarse por funciones econmicas marcadas sobre todo por el gusto del poder por el poder mismo.
La Tercera Mujer, seala el pensador,  rechaza el modelo de vida masculino, el dejarse tragar por el trabajo y la atrofia sentimental y comunicativa. Ya no envidia el lugar de los hombres ni est dominada como dira el psicoanlisis por el deseo inconsciente de poseer el falo. Representa una suerte de reconciliacin de las mujeres con el rol tradicional, el reconocimiento de una positividad en la diferencia hombre-mujer. La persistencia de lo femenino no sera ya un aplastamiento de la mujer y un obstculo a su voluntad de autonoma, sino un enriquecimiento de s misma.

              La larga marcha por la autonoma de las mujeres no est terminada. Lipovetsky considera que en el futuro ser ms importante la movilizacin y responsabilidad individual que las movilizaciones colectivas. Ser un feminismo ms individualizado, menos militante, que no parte en guerra contra la femineidad y que no diaboliza al hombre
                El autor de La era del vaco y de El imperio del efmero  no niega que el feminismo de los 60 y los 70 haya puesto sobre el tapete temas importantes, pero considera que estas mujeres defienden un ideal arcaico. En este feminismo, asegura, no se ha entendido la transformacin de lo femenino, que es lo que  llama la tercera mujer.
 El reto femenino de hoy consiste en tratar de ser mujer sin querer llegar a ser hombre, eligiendo la vida familiar o profesional, o ambas a la vez, sin renunciar a sus deseos personales. El costo deber redituarse  en beneficio subjetivo para ella que derivar en una mejor calidad en la relacin con los hijos y con la pareja, en la satisfaccin de formar parte de un  presente y un  futuro y sentirse indispensable en esta tarea. Ser parte activa de la sociedad es una eleccin diaria que implica un gran esfuerzo y compromiso de quin la realiza. Slo hay que querer formar parte.

 

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