Sabado 16 de Diciembre de 2017
Carina Cabo

Artículos Completos » La televisión en la escuela » Compartir en Facebook » Compartir en Twitter

 

La televisión en la escuela

 

En estos días ha surgido el debate en torno a la relación entre los medios masivos de comunicación y la escuela, cuestiones que ya se han discutido durante mucho tiempo y sus conclusiones parecieran olvidadas.
La televisión en el aula sí, dijeron algunos, la televisión no, sentenciaron otros en el caso del Mundial de fútbol pronto a realizarse en Alemania. Sólo bastó un decreto ministerial para que se silenciara la cuestión. Sin embargo, desde hace muchos años, no sólo la televisión, sino el cine o Internet vienen usándose como un medio más para construir el conocimiento junto con los alumnos. No obstante, algunas cuestiones más  importantes  quedaron latiendo que deberán ser resueltas si tenemos a los niños como prioridad.
Hace ya algunas décadas Neil Postman había sentenciado "la desaparición de la niñez en la sociedad contemporánea" en su libro homónimo. Con su tesis sostiene que, a través de la TV, se develan secretos que el adulto mantenía frente al niño respecto del sexo, la violencia, el dinero, la muerte y las enfermedades y que iba revelando progresivamente en el tiempo y hoy por hoy, esto no ocurre porque todos tienen acceso a la información, sepan leer o no, a través de los medios masivos: para ver televisión no se requiere ninguna habilidad, pero tampoco se desarrolla ninguna especial y ésta llega, sin diferenciar, a todo el público, niños y adultos, colocando a los primeros en un lugar para el que no están preparados, enfrentándonos ante un escenario en donde el manejo de los aparatos lo realizan  los niños como consecuencia de la ausencia física o psicológica del adulto.
Ahora bien, ¿Cómo estar abiertos al cambio desde la escuela en una sociedad que cambia vertiginosamente sin caer en un desequilibrio? ¿Cómo resolver la dicotomía de lo que el alumno realiza en cuatro horas frente a las veinte que está en el hogar? Y, en todo caso, ¿Son compatibles ambas instituciones: familia y escuela? ¿Cómo dialogar con los padres que hace unos días pedían que sus hijos vieran el Mundial en horario escolar avalados algunos por la masividad del deporte que los convocaba, y otros preocupados por sus hijos si  la escuela no los retenía?.
Nadie puede poner en duda que la escuela está abierta al contexto, a los problemas que la misma sociedad la enfrenta. Son vastos los ejemplos demostrando una escuela pública haciéndose cargo de lo que le correspondería a otras instituciones. El asistencialismo como respuesta  a las dificultades que a diario se enfrentan son un claro ejemplo de ello. La escuela siempre estuvo preocupada y ocupada teórico y prácticamente en la significatividad de los conocimientos que en ella se enseñan.
Pero más allá de retomar o no los partidos de fútbol como contenidos escolares, más allá de "perder" o "aprovechar" el tiempo de la clase en un hecho determinado, hay una pérdida de significación social de las experiencias de aprendizaje que en el aula se realizan, llevando, según J.C. Tedesco, a una pérdida de sentido que tiene consecuencias sobre la educación, entendida como proceso de socialización, reduciendo el futuro y la posibilidad de cohesión social y erosionando los vínculos sociales.
Por tanto se torna necesario que familia y escuela debatan acerca de un proyecto educativo común, haciéndose cargo de su rol de adultos. Si cada uno de los que conformamos la sociedad pudiéramos pensar que el futuro de la educación no se dirime en una cancha de fútbol o de tenis, que no puede ser resuelto por decreto, de arriba hacia abajo y que el futuro de nuestro hijos está en juego, comprenderíamos que ver el Mundial en clase puede ser un entretenimiento más, pero nuestra tarea sigue vigente: educar, nada más, pero tampoco nada menos.

 

© 2017 Carina Cabo www.carinacabo.com.ar