Sabado 16 de Diciembre de 2017
Carina Cabo

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La violencia en el deporte


                                              
Si nos remitimos a la definición de violencia como  la aplicación de métodos fuera de lo natural a personas o cosas para vencer su resistencia, llevaría a hablar de abuso de autoridad en el que alguien cree tener poder por sobre otro. Generalmente se da en las relaciones asimétricas, el hombre por sobre la mujer o el padre por sobre el hijo, para ejercer el control. Si bien, la más común es la violencia física, manifestada a través de golpes, que dejan marcas en el cuerpo, hay otro tipo de violencia que muchas veces es más hostil que la primera, es la violencia emocional plasmada a través de  desvalorizaciones, amenazas, críticas que funcionan como mandato cultural en algunas familias o grupos sociales.
Los niveles de violencia en el deporte, o al menos en el entorno, alcanzados en los últimos tiempos merece un análisis histórico. Los más antiguos documentos  relacionados al tema, se remontan a los griegos. El pancracio, un combate gimnástico, similar a la lucha libre actual, era una de las competiciones más populares de los juegos olímpicos. Leontiskos de Mesena, conquistador de la corona olímpica en el siglo V A.C.,obtuvo sus victorias fracturándoles los dedos a sus adversarios. Arrachion de Figaglia, vencedor olímpico en el pancracio, fue estrangulado cuando intentaba obtener su tercera corona, aunque fue declarado triunfador y coronado su cadáver porque su adversario había abandonado la lucha por exceso de dolor cuando le habían roto los dedos. El pancracio de los efebos de Esparta era el más butal, los combatientes luchaban con uñas y dientes, literalmente, se mordían y se arrancaban los ojos.
El boxeo también era habitual y dependía de la fuerza física de los competidores. Las categorías dependían de la edad: jóvenes o adultos, no por peso, como en la actualidad. No peleaban sólo con puños, sino que podían usar las piernas. Se vendaban las manos con cuero de tal manera de poder estirar los dedos y clavar las uñas en la cara y en el cuerpo del adversario. El boxeo griego era considerado más que un juego mortal, era  un entrenamiento para la guerra. Filostrato señala que el pancracio fue de gran utilidad en la batalla de Maratón.
 Norbert Elías , en "Deporte y violencia" señala que si un hombre resultaba muerto durante una competición era sacralizado como vencedor y el superviviente no era castigado, salvo con la pérdida de la corona, aunque no recibía ningún castigo social.
Durante la Edad media, las fiestas estaban acompañadas por juegos de pelota bastante violentos entre ciudades o corporaciones rivales.
Con la revolución industrial y la entrada de los deportes entre las actividades regulares en las horas de ocio se produce un impulso para el desarrollo de éstos, especialmente en la época victoriana de Inglaterra. Desde este país se han difundido, especialmente, a partir del siglo XIX, la carrera de caballos, el atletismo, el boxeo, la lucha libre, el remo, el tennis y, especialmente, el fútbol (soccer), deporte adoptado por los distintos países y que ha ganado popularidad en los últimos años.
Ante los hechos violentos  vividos a diario, específicamente relacionados con los clásicos de fútbol, lleva a cuestionar cuál es el rol de cada uno en la sociedad. Y la respuesta a este planteo comenzaría a aparecer cuando se  toma conciencia acerca de la función de las instituciones sociales. La familia, la escuela, el club, entre otras tantas a las que concurre el niño y el adolescente  deberán comenzar a replantearse su rol social.
Si estamos en contacto con jóvenes podemos notar que éstos han cambiado: las chicas ya no son tan "femeninas" como antes y además, actúan en banda como antes lo hacían los varones. El "lo arreglamos a la salida" ya no es propio del discurso de  los hombres. Las discusiones están a la orden del día; la cuestión principal  es hacer valer lo propio como único elemento válido. Este individualismo, este "sálvese quién pueda" no es más que el reflejo de la sociedad que mostramos los adultos y los más jóvenes no hacen más que reproducir el modelo que ven y viven a diario.

La escuela y la violencia
Ahora bien qué hacer desde la escuela para solucionar el problema o, al menos, poder intentarlo. Creo que la salida no está en poner un detector de metales en la puerta de cada institución, como esbozaron algunos. Deberíamos ir un poco más allá de la cuestión.
Para ello, se torna necesario resignificar  la realidad y pensar, un nuevo concepto  de familia, y sociedad. El devenir diario con sus urgencias, que de ningún modo dejan de ser importantes, ha quitado la posibilidad de tomar conciencia de la necesidad de nuevos planteos. Por qué no hacer uso de estos tiempos críticos para compartirlos con los chicos y reflexionar acerca de costumbres, normas, rituales. Los padres tienen la tarea indelegable de hacerse cargo de la educación de sus hijos, por qué no aprovechar la mesa familiar, por ejemplo, como espacio para la transmisión de valores, resolución de situaciones o simplemente el relato de algún acontecimiento cotidiano.
Ahora bien,  frente al hecho consumado o a los indicios que a diario se presentan en la escuela  es indispensable trabajar con otros profesionales desde la interdisciplina, ya que  el docente no es capaz de todo.  Psicólogos, médicos, Psicopodagogos, entre otros,  podrán aportar su mirada para buscar respuestas en conjunto.
Como instituciones sociales, la escuela y  la familia, tendrán que estar atentas frente a los cuestionamientos de los jóvenes, acompañarlos en la construcción de proyectos y, por sobretodo, marcar límites, sancionar, pero no desde la agresividad, sino por el contrario, desde el diálogo, desde el consenso,  desde la toma de conciencia del rol de cada uno en la sociedad. Porque en nombre de la libertad se ha dejado solos y se ha llegado a la fragmentación social.
Y así como para entender la violencia en la Grecia Antigua, tenemos que remontarnos a las relaciones entre las ciudades - Estado, para comprender la violencia en el deporte, debemos pensar qué sociedad tenemos. Si bien hoy hay mayor sensibilidad frente a la violencia física, nada podrá ser comprendido aisladamente. Al igual que el trabajo, la ciencia u otros objetos de la sociología, el deporte es un manifestación representativa de las sociedades contemporáneas, y analizar estas formas particulares que se presentan en la vida cotidiana ayudará a mejorar la calidad de vida.
Es una tarea ardua, pero son nuestros propios hijos los que están en juego.


 

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